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EEUU le negó pasaportes a sus propios ciudadanos por vivir cerca de la frontera con México

Curiosidades
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Son personas de origen latino que están viviendo situaciones que nunca imaginaron: algunos han sido detenidos como presuntos inmigrantes e incluso se encuentran en proceso de deportación, pese a haber nacido y crecido al norte del Río Grande. Los acusan de falsificar documentos.

El Gobierno de los EEUU está negando la renovación del pasaporte a cientos y, posiblemente, miles de hispanos en áreas fronterizas con México al acusarlos de haber usado certificados de nacimiento falsos desde que eran bebés.

Según informó el Washington Post, que elaboró su investigación a partir de entrevistas con afectados y abogados, se ha registrado un cambio en la política de renovación de pasaportes de los EEUU. Algunos ciudadanos de origen latino que han tratado de renovar sus pasaportes se encuentran en centros de detención para inmigrantes e, incluso, están en proceso de deportación.

Otros están atrapados en México y no pueden regresar a los Estados Unidos porque sus pasaportes fueron revocados sin previo aviso cuando trataban de volver a sus hogares.

The Washington Post afirma que la mayoría de los casos se están produciendo en el sur de Texas, en la frontera con México, y pone como ejemplo a Juan, un hombre de 40 años que no pudo renovar su pasaporte estadounidense, aunque su certificado de nacimiento muestra que nació en Brownsville (Texas).

El sujeto recibió una carta del Departamento de Estado, en la que se le informaba de que las autoridades no creían que fuera ciudadano estadounidense. Juan (sin indicar su apellido, por temor a represalias), como si fuese una ironía, trabajó en el pasado como guardia de frontera y también estuvo tres años como soldado en el Ejército. Las autoridades le pidieron documentos inusuales como evidencias de los tratamientos durante el embarazo de su madre, un certificado de bautismo o un recibo de alquiler de sus primeros años de vida. Consiguió algunos, pero la aplicación fue igualmente negada. "Yo serví a mi país, peleé por mi país", reclamó indignado.

En otro caso, un ciudadano de Texas de 35 años que viajó a México con su hijo con su pasaporte estadounidense fue interrogado al volver al país. Las autoridades le retuvieron los documentos y le dijeron que admitiera que había nacido en México. Él se negó y fue enviado a un centro de detención, con un proceso de deportación. Fue liberado a los tres días, pero el caso sigue abierto y el riesgo de expulsión se mantiene vigente.

"Este tipo de casos se están disparando", declaró al Post Jennifer Correro, una abogada de Houston con decenas de clientes a los que le negaron los trámites de pasaporte.

En el último año las solicitudes de pasaporte alcanzaron una cifra récord, al cumplirse 10 años de la norma que exige el documento de viaje para visitar México, Canadá y el Caribe, por lo que millones de personas deben renovarlo.

Por su parte, las autoridades han negado cualquier tipo de variación en los protocolos vigentes. "El Departamento no ha cambiado su política ni sus prácticas con respecto a las solicitudes de pasaportes", señaló un comunicado. Sin embargo, añadió: "La región de la frontera resulta ser un área del país donde ha habido una significativa incidencia de fraude de ciudadanía".

Según el Post, el Gobierno argumenta que entre la década de los 50 y los 90 del año pasado, algunas matronas y médicos en la frontera entre México y el estado de Texas dieron certificados estadounidenses falsos a niños que, en realidad, habían nacido en México. En una serie de juicios en los años 90, varios médicos reconocieron que habían elaborado documentos falsos.

Con base en esas sospechas, bajo el Gobierno de Barack Obama (2009-2017), el Departamento de Estado comenzó a negar pasaportes a algunas personas que habían nacido en el Valle del Río Bravo, en Texas. En 2009, el Ejecutivo de Obama y la Unión para las Libertades Civiles en América (ACLU), uno de los grupos más importantes de los EEUU en la defensa de los derechos, llegaron a un acuerdo judicial y se redujo el número de pasaportes que revocaban las autoridades estadounidenses.

Ahora, bajo el Gobierno del presidente, Donald Trump, esta política parece haber resurgido.

"Esto se está poniendo aterrador", comentó Jaime Diez, un abogado de Brownsville que asegura tener más de una decena de clientes, ciudadanos estadounidenses, que fueron enviados a centros de detención. Según relató, las personas que tienen los medios para asumir los costos legales suelen ganar los casos ante la justicia, pero sin una dosis insólita adicional. "Por un tiempo, los abogados nos hacían la misma pregunta. Tuve que aclarar a mis clientes que no era una broma: '¿Recuerdas cómo fue cuando naciste?'".

Fuente: Infobae.com

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