En su intervención ante el pleno, la senadora y exministra Esperanza Martínez lanzó una dura crítica contra la gestión sanitaria del Gobierno, señalando que la salud pública atraviesa síntomas alarmantes de un sistema enfermo y sin rumbo.
Martínez denunció que, mientras la ciudadanía recurre a rifas y polladas ante la falta de insumos, el Ejecutivo demuestra una preocupante falta de conducción estratégica. Como ejemplos de esta negligencia, citó la inauguración de una terapia intensiva en el Hospital de Villarrica que no funcionaba y terminó costando la vida a un niño, así como las recientes cirugías realizadas «sobre tablas» en el Hospital de Medicina Tropical.
La legisladora del Partido Participación Ciudadana fue tajante al cuestionar las prioridades del gasto público y el uso del presupuesto estatal. Denunció que la crisis de salud no se solucionará con marketing ni con el desvío de recursos hacia la propaganda política.
En ese sentido, criticó duramente el uso de fondos de Itaipú destinados a contratar influencers para mejorar la imagen del Gobierno de cara a las próximas elecciones, mientras el sistema de salud carece de lo básico y más de 800 funcionarios sufren recortes en sus salarios, además anunció que pedirá informe al ministerio de Salud sobre esta situación que afecta a funcionarios con años de antigüedad y formación especializada.
Finalmente, Martínez exigió al presidente Santiago Peña abandonar la soberbia y ocuparse personalmente de resolver la deuda de medicamentos y la organización de los servicios. «Presidente, esta es una emergencia nacional y debe ser una causa nacional; no se trata solo de construir, sino de reparar los servicios que hoy, por su negligencia, están ocasionando muerte y dolor», sentenció, instando al mandatario a priorizar la atención de la gente por encima de la propaganda política financiada.
«La soberbia y la falta de conducción no se cambian con marketing. Presidente, la salud pública no puede esperar más mientras su gente no está bien», concluyó.