La elección de las nuevas autoridades del Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA) no logró cerrar las heridas internas y, por el contrario, dejó expuestas profundas diferencias entre los principales sectores de la nucleación.
Dirigentes y referentes que respaldaron candidaturas derrotadas cuestionan la conducción que asumirá el partido y advierten sobre la necesidad de una mayor apertura para evitar nuevas fracturas. Alertan además sobre posibles cargas de urnas que habría perjudicado a algunos sectres, principalmente en la conformación del Directorio.
Los cuestionamientos apuntan principalmente a la legitimidad política del liderazgo emergente y a la falta de consensos para encarar el proceso de reorganización partidaria con miras a las elecciones de 2028. Mientras tanto, el liberalismo enfrenta el desafío de recuperar protagonismo en la oposición en un escenario marcado por las divisiones internas.