Santiago Peña presenta su renuncia a la Presidencia en medio de la crisis política por Ueno

El mandatario anunció su decisión mediante un mensaje grabado, tras perder el respaldo de sectores de su propio partido y enfrentar pedidos de juicio político. Pedro Alliana está previsto para asumir la Presidencia en su reemplazo.

Santiago Peña anunció este jueves 5 de noviembre su renuncia a la Presidencia de la República, en medio de la profunda crisis política e institucional desatada tras el procedimiento de resolución de Ueno Bank y los reclamos de miles de ahorristas afectados.

La decisión fue comunicada mediante un mensaje grabado dirigido a la ciudadanía. En su intervención, Peña señaló que tomó la determinación teniendo en cuenta la estabilidad del país, la paz social y la necesidad de preservar las instituciones democráticas.

«Lo hago pensando en la estabilidad de nuestro país, la paz social y la necesidad de preservar nuestras instituciones democráticas», expresó el mandatario, según el mensaje difundido.

La renuncia se produce después de una escalada de cuestionamientos que alcanzó al propio oficialismo. El presidente de la ANR, Horacio Cartes, manifestó públicamente su respaldo al juicio político, mientras que el titular del Congreso, Basilio Núñez, reclamó la salida de Peña o, en su defecto, el acompañamiento al proceso de destitución.

A esto se sumaron los pedidos de renuncia de dirigentes políticos, las movilizaciones ciudadanas y la convocatoria de la Cámara de Diputados a sesiones extraordinarias para tratar los libelos acusatorios contra Peña y el vicepresidente Pedro Alliana.

En su mensaje, el mandatario también hizo referencia a la necesidad de garantizar la devolución de los fondos a los ahorristas afectados y proteger los recursos públicos y previsionales comprometidos en la crisis financiera.

Con la salida de Peña, el vicepresidente Pedro Alliana está previsto para asumir la titularidad del Poder Ejecutivo, conforme al mecanismo constitucional de sucesión presidencial.

La renuncia marca un hecho político de enorme trascendencia para el Paraguay y abre una nueva etapa institucional, en un contexto en el que todavía quedan pendientes la resolución de la situación de los ahorristas de Ueno y el esclarecimiento de las responsabilidades por la crisis financiera.